martes, 21 de octubre de 2008

Molinos

Los caminos del señor no son caminos, son senderos. Hay luciérnagas y langostas de tierra, huele a hierba, los niños pasean en bici por la tarde, recorro este camino cuando anochece, la gente se arrejunta en los bares, la cerveza fría, el corazón helado... casi no me quedan recuerdos cuando cruzo la puerta y subo las escaleras de emergia de este vertebrado caracol.